Mensaje Pastoral - Parte 3: SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE CUIDAR AL PACIENTE, LOS DERECHOS GREMIALES Y LA URGENCIA DE UN PARAGUAY SANO

Mensaje Pastoral - Tercera Parte
SOBRE LA RESPONSABILIDAD DE CUIDAR AL PACIENTE, LOS DERECHOS GREMIALES Y LA URGENCIA DE UN PARAGUAY SANO
Hermanos y hermanas:
Quiero dirigirme a ustedes sobre un aspecto de la crisis sanitaria que no hemos tratado todavía: lo que ocurre cuando cientos de médicos deciden, a la vez, dejar sus puestos, y lo que eso significa para quienes, sin haber participado de este conflicto, hoy quedan sin atención.
Recuerdo lo que ya compartí en un mensaje anterior: la dignidad de la persona es el primer fundamento sobre el que se construye todo lo demás. Ese primer lugar no pertenece solamente a quien sirve. Pertenece, con la misma fuerza, a quien es servido. El paciente que espera una cirugía tiene esa misma dignidad primera, y cuidarla es un deber que recae, por igual, sobre el Estado y sobre nuestros médicos. Ese deber no le quita a nadie su derecho a una vida digna; recuerda cuál es el fundamento que ninguna de las dos partes puede perder de vista, ni siquiera en medio de su propio reclamo.
El derecho a renunciar nace de la dignidad de la persona. No se puede exigir a alguien que permanezca atado a un puesto que ya no puede sostener; hacerlo no es caridad, es una carga que no le corresponde llevar solo. El derecho a asociarse para defender lo que en justicia corresponde también merece respeto —es un camino legítimo para hacerse escuchar.
Pero un derecho ejercido por una persona no es lo mismo que ese mismo derecho ejercido, al mismo tiempo, por cientos. Cuando un médico se va, otro puede, con esfuerzo, cubrir su lugar. Cuando se van a la vez los únicos especialistas que un hospital tiene para atender a un niño con una afección cardíaca, no queda a quién recurrir. Eso no invalida nada de lo dicho. Pero exige mirar con más cuidado lo que esa decisión, tomada en conjunto, provoca sobre quienes no tuvieron voz en ella.
Ya hablamos, en un mensaje anterior, de la responsabilidad que le cabe al Estado en este conflicto. Corresponde ahora señalar la del gremio, que existe también, aunque de otra naturaleza: no por reclamar lo que en justicia le corresponde, sino por la forma en que decidió reclamarlo. Eligió una medida que, aunque legítima, traslada su costo más inmediato a quien menos responsabilidad tiene en el conflicto: el paciente.
La Iglesia siempre reconoció que las medidas de fuerza, para ser justas, deben ser el último recurso, no el primero —después de agotar el diálogo y los pasos intermedios que preceden al extremo. Vale la pena que ambas partes examinen con honestidad si ese camino se recorrió por completo antes de llegar a la medida más costosa, la que hoy deja al niño que esperaba una cirugía sin quién se la haga, y a la familia que llega a un hospital con las puertas de la especialidad cerradas. Ese paciente no votó ninguna huelga, no decidió ninguna renuncia, no tiene responsabilidad alguna en el conflicto, y sin embargo es quien más lo está pagando. Ni siquiera una causa justa queda automáticamente justificada en cualquier medio que se use para defenderla —lo cual no significa pedirle al médico que calle su reclamo, sino pedir a ambas partes, al que se va y al que lo dejó sin alternativa, que no pierdan de vista que hay alguien en el medio que merece ser considerado.
La dignidad del paciente espera que el Estado y el gremio encuentren un camino, porque la salud no puede esperar. Cuanto más se alargue la llegada de un acuerdo, más alto es el costo para los pacientes y más difícil la recuperación del funcionamiento pleno del sistema de salud.
Que el Señor, Buen Pastor que no abandona a su rebaño, nos dé la claridad para sostener a la vez dos cosas que no se contradicen: que quien sirve merece ser sostenido con dignidad, y que quien decide partir, aun con toda razón, no pierda de vista a quien queda esperando. Pedimos que los diálogos prosperen, que las distancias entre las partes disminuyan, y que como pueblo sigamos aspirando a ese Paraguay sano que todos queremos.
Para una lectura más extensa del tema comparto el enlace al artículo: https://fjpshumanoydivino.com/2026/09/03/paraguay-sano-el-derecho-a-renunciar-y-su-costo-colectivo/
Encarnación, 3 de septiembre de 2026
+ Francisco Javier Pistilli Scorzara, P. Sch., Obispo

De: UC Itapúa
Fecha: 2026-09-03